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El espíritu europeo - 27 febrero 2015 12:57 pm

MIKEL ARTETA


Por un pueblo europeo

Hay que dar más peso al Parlamento y tener partidos supranacionales

pueblo

El Pais,23 Sep. 2013

Porque España no es una nación étnica el nacionalismo cree tener la puerta abierta para fundar su propia nación política. Análogamente oímos que, como no hay “pueblo” europeo, mejor sería no ahondar en el proyecto de Unión. Ciertamente un Estado sin lengua y cultura comunes tendrá más difícilautogobernarse; pero idealizar éstas hasta el paroxismo nunca fue buena idea. Ponderar justamente ambas carencias exige algunas aclaraciones.

Al usar torticeramente la imagen cosmopolita de círculos concéntricos, el nacionalismo restringirá la solidaridad a los suyos: tras familia, amigos y conocidos, al corazón sólo le quedará sitio para la “gran familia” de los connacionales, de aquellos que compartiendo una misma lengua conformarían juntos una particular visión del mundo. Más allá no podríamos(luego, no debemos) exigir altruismo: el círculo que engloba nuestra común humanidad quedaría demasiado alejado del epicentro compasivo.

Contra tal premisa naturalista dio Winnicott útiles claves del desarrollo psicológico: conforme un niño se separa de la madre (con quien los primeros meses entró en simbiosis), aprehende su identidad a partir de su absoluta dependencia respecto del otro; de ése a quien aún ni conoce (ni tan siquiera comprende), pero ante el cual se sabe absolutamente vulnerable y del cual requiere toda ayuda para cubrir sus más elementales necesidades. Más nos valdría, pues, recordar el sentimiento filantrópico al que ya Kant (refiriéndose al entusiasmo con que nos adherimos a procesos revolucionarios) fió nuestra emancipación.

El naturalismo sí podría avalar “deberes especiales” con nuestros allegados(previstos también por Kant). Pero, puesto que la identidad política es unconstructo cohesionador de millones de desconocidos, resulta incongruente naturalizarla. Nos engaña quien pretenda anteponer un vínculo nacional a otro cosmopolita, pues ambos son culturales. Del mismo modo que los nacionalistas tratan de restringir la solidaridad a quienes ellos consideran “los nuestros”, podríamos fomentar una educación que nos vincule, desde niños, con pueblos más grandes e incluso con todos nuestros congéneres.

¿Qué hacer con una UE que naufraga sin cimientos que hagan aflorar una democracia transnacional?

Resumiendo: es errada la tesis naturalista del desarrollo empático/altruista en círculos concéntricos; y absurdo extender/detener la solidaridad en quienes forman conmigo el “pueblo”. Pero todo esto se apoya en una falacia peor: “una comunidad lingüística es tan diferente del resto que debe autogobernarse políticamente”. La falta de lengua compartida (en Europa, sí) dificulta una deliberación pública fluida e instantánea. Trabajemos pues en ello. También es cierto que somos acreedores de una lengua sin la cual no podemos pensar el mundo. Pero, más que conformar un micro-mundo que fragmenta la realidad social, la lengua nos abre al lenguaje, que es el instrumento que nos permite comunicarnos y reflexionar sobre nuestros múltiples condicionamientos culturales. Cambiaremos luego lo que queramos y podamos. El aprendizaje de segundas lenguas, la traducción o la adhesión a los derechos humanos prueban que pensamos en cualquier lengua un común mundo social porque todos debemos afrontar los problemas prácticos que de él se derivan.

Ataquemos ahora el corolario de la doble premisa abatida: siendo nosotros diferentes y el altruismo limitado… debemos restringir a los nuestros las cuestiones de justicia. Esta farsa esquiva toda normatividad democrática: si supranacionales son los problemas que nos afectan, supranacional debe ser el ámbito político para atajarlos. Digamos mejor que la compasión que sentimos por el sufrimiento del otro conocido debe extenderse, virtuosamente, al otro desconocido. Y para que el sentimiento de benevolencia se convierta en beneficencia necesitaremos instituciones que encarnen la justicia supranacionalmente.

Concluimos que recuperar la maltrecha soberanía popular requiere integrar políticamente a la UE, creando artificialmente un nuevo demos. (A su vez, ésta debería liderar luego la cosmopolitización del derecho internacional; o sea, el proceso por el que este último ‒que hoy es la horma del zapato de los estados más poderosos‒ pase a ser un derecho también conformado por ypara los ciudadanos del mundo). Pero, ¿qué hacer con una UE que naufraga por carecer de cimientos que hagan aflorar una democracia transnacional de calidad?

Recurramos al Derecho para conformar intencionalmente la realidad social. Dice Habermas que “cada parte de la cultura humana, incluyendo el discurso y el lenguaje, es una construcción. Aunque la mayor parte de ella no ha visto la luz intencionalmente, (…) los acuerdos legales son las [construcciones] más artificiales”. Pues bien, para sobrepasar las estructuras culturales que nos condicionan (fronteras, instituciones, códigos, lengua, etc.) y conseguir transnacionalizar la solidaridad, habremos de poner el carro delante de los bueyes: se antoja necesario otorgar mayor peso al Parlamento, promoviendo que la ciudadanía co-legisle junto al Consejo (Estados), y crear verdaderos partidos políticos europeos.

La mejor redistribución y la efectiva soberanía popular pasa por ampliar el demos

Resucitaríamos así un proyecto compartido que hoy sólo contemplamos desde el provecho que pueda sacar mi país, para sacarlo yo. Votar a partidos europeos abocaría a deliberar y legislardemocráticamente sobre los muchos problemas comunes; los medios traducirían y difundirían en cada esfera pública la información técnica de base y los intereses en liza. A esta transnacionalización de las distintas esferas públicas ayudarían los influjos de una floreciente sociedad civil europea que contribuyera a amalgamar intereses individuales dentro de un mismo marco político.

Porque europeos serán los conciudadanos con quienes pactaremos, junto a la accountability y la responsiveness surgirán a la fuerza unos lazos solidarios, el sentido de co-pertenencia propio de todo autogobierno democrático. No costará tanto para quienes ya comparten mucho (desde las guerras mundiales hasta una razón ilustrada que afronta los problemas de forma práctica: tolerancia, estado de derecho, democracia, etc.) sobre lo que forjar una identidad colectiva más amplia y abstracta, pero lo suficientemente sustancial como para que un alemán pague impuestos por un griego.

Además, votar a partidos europeos con verdadera capacidad legislativa (y ejecutiva) apagaría las críticas que hoy debe arrostrar la UE por su funcionamiento burocrático y mercantilista; y por su intergubernamentalismo (nacionalismo), que somete a los débiles a los designios del más fuerte. Sólo si hay alternativas y alternancia veremos a la UE no como un proyecto elitista, sino como un proyecto político cuya actual deriva rechazamos. Uno no secuestrado, sino dirigido por unos partidos que deben rendirnos cuentas si no quieren pasar a ser oposición.

La mejor redistribución y la efectiva soberanía popular pasa por ampliar el demos. Por eso la izquierda no debería oponerse al proyecto político europeo, sino a su actual carácter monolítico.

Mikel Arteta es licenciado en Derecho y Ciencias políticas. Prepara su tesis doctoral sobre el concepto de “constitucionalización cosmopolita del derecho internacional” en J. Habermas.



Η ΕΥΡΩΠΗ ΦΑΝΤΑΣΜΑ

εκδ. ΠΟΤΑΜΟΣ, Αθήνα 2000

Ας προσέξουμε τη μελαγχολική διαπίστωση του Κωνσταντίνου Καραμανλή -διεθνώς αναγνωρισμένου μεγάλου Ευρωπαίου- για την έλλειψη προσωπικοτήτων που θα έδιναν πάλι όραμα και ορμή στο ευρωπαϊκό γίγνεσθαι. Λίγες μέρες προτού πεθάνει μου είχε πει: «Σου έχω πει από πολύν καιρό και το επαναλαμβάνω, δεν πάει καλά η Ευρώπη!.. Έχει χάσει τον δυναμισμό της, την πίστη στον εαυτό της. Της έλειψε η θέληση για μια πραγματική πολιτική ένωση. Την ένωση που θα την καθιστούσε ικανή να διαδραματίσει σπουδαίο ρόλο σ’ ολόκληρο τον κόσμο. Προς το συμφέρον όλου του κόσμου. Κατατρίβεται με πολλά και αποφεύγει το βασικό: να διαμορφώσει στερεούς θεσμούς που θα υπηρετούν ένα μεγάλο όραμα. Έχασε τις ευκαιρίες που της παρουσιάστηκαν. Όσο εξαπλώνεται χωρίς γερά θεμέλια, τόσο αδυνατίζει και παραπαίει. Και ρωτώ: Πού βλέπεις σήμερα ηγέτες εμπνευσμένους από την Ευρωπαϊκή Ιδέα, έτοιμους να αγωνισθούν με συνέπεια για την πραγμάτωσή της; Πρόθυμους έστω να περιστείλουν κάπως τις εθνικές σκοπιμότητες και τους οικονομικούς ανταγωνισμούς; http://www.potamos.com.gr/


ΜΑΡΙΑ ΧΟΥΚΛΗ

"Καλησπέρα σας κύριε Σεφέρη"

«Ο Σεφέρης εκεί, άλλοτε σκοτεινός, άλλοτε ευανάγνωστος διέτρεχε τα χρόνια, πιο πολύ στα δύσκολα, πιο αραιά στα εύκολα, σύντροφος στα κουπιά. Πάντοτε όμως, ένας οικείος άγνωστος. Πώς θα ήταν, αναρωτήθηκα, αν άνοιγα μια κουβέντα μαζί του; Να του ζητήσω να μας πει για τη Σμύρνη, το φευγιό για την Αθήνα, την ποίηση, τη διχασμένη του καρδιά, για την πολιτική, την Κύπρο που λάτρεψε, τον Θεόφιλο και τον Μακρυγιάννη, τη μουσική, την Μαρώ, το γυρισμό του ξενιτεμένου, τον ελληνισμό στον οποίον πίστεψε τόσο πολύ;»

http://www.potamos.com.gr

Ευρωπαϊκή Ολοκλήρωση

41 διακεκριμένοι ειδικοί, μέλη της ελληνικής επιστημονικής κοινότητας των Ευρωπαϊκών Σπουδών, τιμούν τον Παναγιώτη Κ. Ιωακειμίδη, συνεπή οραματιστή και ακτιβιστή υπέρ της ενωμένης Ευρώπης. Επί τέσσερις δεκαετίες, ο Παναγιώτης Κ. Ιωακειμίδης συμβάλλει ενεργά στη χάραξη της εθνικής στρατηγικής απέναντι στην ευρωπαϊκή ολοκλήρωση και τη συνεχή εξέλιξή της. Πέρα από διαμορφωτής πολιτικής, ως δημόσιος διανοούμενος βρίσκεται στο επίκεντρο του δημόσιου διαλόγου στη χώρα μας σχετικά με την Ευρωπαϊκή Ένωση και τον ευρωπαϊκό ρόλο της Ελλάδας, ενώ γενιές φοιτητών πρωτογνώρισαν την ευρωπαϊκή ολοκλήρωση μέσω της πανεπιστημιακής διδασκαλίας του.

https://www.papazissi.gr/

ΚΩΣΤΑΣ ΣΤΑΜΑΤΟΠΟΥΛΟΣ

Η ΜΙΚΡΑΣΙΑΤΙΚΗ ΜΟΥ ΠΛΕΥΡΑ

Με αφορμή κουβέντες των «μεγάλων» για έναν κόσμο που σχετικώς πρόσφατα είχε καταποντισθεί και που αυτοί είχαν γνωρίσει, γεννήθηκε σε ένα πεντάχρονο παιδί ένα αίσθημα, μισό περιέργεια και μισό νοσταλγία, για τη Μικρά Ασία των δικών του από την πλευρά της μητέρας του. Περνώντας από τα ακούσματα στα βιβλία και τα οικογενειακά χαρτιά, η γνώση για τις μικρασιατικές του ρίζες έγινε με τον καιρό πιο στέρεη και πήγε στον χρόνο πιο βαθιά, ώσπου στα δεκαεννέα του αξιώθηκε την πρώτη επίσκεψη στην άλλη πλευρά του Αιγαίου.

https://kaponeditions.gr/

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